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Causas de la mastitis; Cómo evitarla y cómo prevenirla

Uno de los mayores temores que tenemos las madres que decidimos recurrir a la lactancia materna para alimentar a nuestro bebé, es sufrir una inflación del pecho, también conocido como mastitis. Cuando se produce una mastitis, notamos el pecho muy inflamado, con dolor y con fiebre localizada en la zona. Podría estar causado o no por un infección, en cuyo caso debemos acudir al médico cuanto antes para aplicar un tratamiento adecuado en caso de que sea necesario.

Pero la mayoría de las veces, la mastitis no tiene por qué tener un motivo infeccioso, siendo el tratamiento mucho más sencillo, y pudiendo eliminarla en tan sólo un par de días para sentirnos mejor. Vamos a ver qué es exactamente la inflamación de las mamás, qué tipos hay y por qué se producen, y sobre todo cómo podemos evitarla y tratarla cuando no se trata de mastitis infecciosa.

Mastitis, qué es y por qué se produce

Los síntomas que nos ayudan a detectar una inflamación de la mama son repetitivos en todas las mujeres, ya sea en una mastitis subclínica o una mastitis subaguda:

  • ocurre en un pecho cada vez
  • inflamación con dolor bajo el pecho
  • zonas rojas y duras alrededor del pezón
  • fiebre localizada de más de 38ºC en el pecho afectado
  • cansancio y fatiga

Las causas de la mastitis pueden ser dos muy diferentes entre ellas: por un lado que no esté causada por ninguna infección, simplemente por acumulación de leche en los pechos que se produce por el taponamiento de los conductos, o bien una inflamación infecciosa del pecho, por la entrada de gérmenes a través de posibles fisuras de los pezones, pudiendo llegar a ser muy peligroso.

Mastitis subclínica

En internet podemos encontrar fotos de la mastitis que son horribles, y muchas historias sobre fiebre y lactancia que se asocian a este tipo de inflamación que no siempre son verdad, sino más bien leyendas urbanas que sólo muestran el lado más morboso de este problema.

La mastitis es una inflamación muy frecuente que suele darse en la mayoría de madres que dan el pecho, cuyo tratamiento es muy sencillo y por la que no debemos preocuparnos en absoluto, pero sí conocer los sintomas de la mastitis para detectarla cuanto antes y evitar que el problema se agrave y nos pueda impedir alimentar correctamente a nuestro bebé con la leche materna.

Vamos a ver cómo podemos prevenir la mastitis, y cuál es el tratamiento de la mastitis más efectivo según el tipo de inflamación que se haya producido. ¡Verás cómo es mucho más sencillo de lo que podemos llegar a pensar!

Cómo evitar la mastitis

La mejor forma de evitar la mastitis es mantenerse sana, siguiendo una dieta equilibrada, descansando lo suficiente, y manteniendo el pecho siempre limpio y cuidado antes y después de dar de mamar a tu bebé. De esta forma podemos evitar la inflación producida por microorganismos patógenos, ya que nuestro cuerpo tendrá la fuerza suficiente para combatir a cualquier bacteria que intente penetrar.

Mastitis en bebés

Para evitar la inflación causada por obstrucción de los conductos del pecho, la mejor manera es dar a tu bebé cuanto más alimento mejor. Asegúrate de que cuando le das a tu bebé el pecho se quedan ambos pechos vacíos, y si no lo consigues, usa un sacaleches, almacenando la leche materna de forma adecuada para poder usarla más adelante si es necesario.

Evita también sujetadores que sean incómodos, mejor sin varillas y que no te queden demasiado ajustados.

Cómo tratar la mastitis

Cuando notes los primeros síntomas de inflamación en tu pecho, la mejor opción es acudir cuanto antes al médico para determinar si se trata de una mastitis infecciosa o no.

Si es una inflación causada por una bacteria, el médico hará un cultivo para determinar de qué microorganismo se trata y así poder aplicar el tratamiento más adecuado. Te recetará un antibiótico específico para la bacteria que está causando la infección, que deberás tomar hasta acabar con ella por completo. Tras unas 48 horas después de haber comenzado el tratamiento, los síntomas empezarán a remitir, pero tendrás que seguir con el tratamiento los días que te indique el médico para asegurarte de que eliminas toda la infección y no vuelve a ocurrirte unas semanas después.

Mastitis subaguda

Cuando se trata de una mastitis por obstrucción, no dejes de darle el pecho a tu bebé, porque él será la clave para ayudarte a acabar con ella. Tendrás que masajear la zona afectada del pecho, colocando calor seco con una bolsa de agua o paños calientes, empezando siempre a alimentar a tu bebé con el pecho afectado, para que así quede vacío por completo, desobstruyendo los conductos.

En cada toma, si sigues este procedimiento, notarás como el bebé mama cada vez mejor, mejorando la inflamación del pecho desde el primer momento.

Es muy importante que aunque tengas mastitis, no dejes de alimentar a tu bebé. La infección no le causará ningún problema al pequeño, y darle el pecho será la mejor solución para el problema. ¡Verás como no es para tanto! Si te gustó el artículo no te pierdas otros de la categoría Embarazo del blog.

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