La educación infantil es un trabajo duro pero muy gratificante para los padres. Sobre todo cuando se trata de poner límites a los niños, indicándoles qué pueden y qué no deben hacer, esta tarea puede incluso volverse más complicada, ya que no muchos papás y mamás sabemos cómo actuar sin entrar en conflicto.

Sin embargo, los límites son parte de la vida diaria y los peques deben acostumbrarse a ellos desde el principio. En un primer lugar los deben cumplir en casa, para más adelante extenderse a las normas de la escuela y de otros ámbitos de su vida diaria.
¿Cómo podemos comenzar a poner límites con respeto y firmeza para dar la mejor educación a los niños? A través de esta completa guía para padres te damos todas las claves.
Descubre cómo establecer normas claras para tus hijos, sin gritar, sin perder la calma, y cómo aplicarlas a favor de toda la familia. Porque los límites son buenos para todos, es el momento de aplicarlos dentro del concepto de crianza respetuosa. ¡Vamos allá!
¿Por qué es importante poner límites a los niños?
La educación sin castigos ni gritos está cada vez más de moda. A través de la disciplina respetuosa es posible conseguir mejores resultados, adecuando las normas para niños de una forma más gratificante para todos.
En la convivencia, los límites son siempre necesarios. Gracias a estos, todos tenemos seguridad, respeto, aprendemos responsabilidad, y los niños aprenden a entender el mundo que les rodea. Si cada uno hiciera lo que le apetece sin pensar en los demás ni en las consecuencias, todo sería un caos.

Por ello, poner límites a los niños no debe verse como una restricción o un castigo. La disciplina positiva nos ayuda a elegir bien un marco de cuidado en el que los peques puedan explorar libremente, aprender, equivocarse y corregirse, fuera de riesgos y del caos.
Hay dos formas de establecer límites y normas: la negativa y la positiva. En esta ocasión nos centraremos en los consejos para poner límites a los hijos dentro de un entorno de estabilidad y confianza, usando reglas coherentes que tengan verdaderos resultados para su cuidado y seguridad.
Cómo establecer límites a los niños
Para que los límites sean realmente efectivos, los padres debemos hacer uso de ellos sin premios ni castigos. Entonces, ¿cómo consigue que los peques se ciñan a ellos? Ya verás que es mucho más sencillo de lo que imaginas. Es cuestión de paciencia, ejemplo y respeto mutuo.
Pocos límites, pero importantes
Cada familia tiene unas necesidades concretas, y lo que puede servir para una, quizás no sea necesario para otra. Por ello, es interesante hacer un análisis de aquellos límites que son prácticos para tu peque, adecuados a su edad y ambiente, y escoger bien los que sean imprescindibles.

Haz una pequeña lista con los posibles límites, analízalos y elimina los innecesarios. Cuantos menos haya, más fácil será llevarlos a cabo y que los niños, y toda la familia, pueda respetarlos correctamente.
Involucra a los niños
A la hora de elegir qué límites serán clave en el ámbito familiar, haz partícipe a toda la familia, incluidos los peques. Ya que ellos tendrán que respetarlos, tienen el mismo derecho de decidir y negociar.
Tener en cuenta la opinión de los niños es crucial para poner límites, decidir cómo aplicarlos, qué ocurre si no se hace, y cómo afecta a cada uno. Cada peque se sentirá parte del proceso, y habrá menos problema para que se involucre.
Igualdad en la familia
Ya lo hemos mencionado, pero una de las pautas para poner límites a niños es que estos se apliquen a toda la familia por igual. De nada sirve, por ejemplo, limitarles el consumo de dulces a los niños, si los adultos comen tantas chucherías como desean. ¡Esto no es justo!

Por ello, las limitaciones deben ser proporcionadas, ajustadas a la edad, a las responsabilidades y necesidades de cada uno, y que sean justos para toda la familia. Padres, hijos, abuelos, y todos los que participen en la unidad familiar, deben conocer y aplicar su parte, dando el mejor ejemplo.
Mensajes claros y concisos
Otra de las técnicas para poner límites a niños es escoger mensajes cortos y concisos a la hora de aplicar las normas. Las reglas claras para niños pequeños son muy importantes, ya que su capacidad de escucha y comprensión es más limitada.
Para ello, utiliza frases de pocas palabras fáciles de entender al momento. No grites, no hables de forma molesta, y mejor si hablas en positivo en lugar de en negativo. Un ejemplo de ello sería: en lugar de decir ‘¡no corras por el pasillo!’, comunícate diciendo ‘caminamos despacito por el pasillo para no molestar ni hacernos daño’.
Límites flexibles
Límites y disciplina pueden ir de la mano perfectamente cuando se hace un buen uso de ellos. La crianza consciente además nos avisa de que hay que ser un poco flexible, adaptando cada situación al momento concreto, y al hecho de que los niños maduran y pasan por diversas etapas.

Por ejemplo, si en casa existe la norma de ducharse siempre antes de cenar y luego ir a la cama, en una ocasión especial, si los niños están muy cansados y hambrientos, pueden alterar el orden, o incluso saltarse la ducha. Hazles saber que esto es solo por un día, y que estos límites tienen cierta flexibilidad porque la vida no siempre es cuadriculada.
Mantente firme
Los límites claros para niños sin gritos se pueden conseguir implementar siempre que seas firme en tu decisión. A veces pueden saltarse, pero no es lo normal. Hay que hacer que los niños los cumplan usando la amabilidad, la empatía, pero también con firmeza.
No necesitas levantar la voz, ser severo, ni castigar ni imponerte. Con una actitud calmada y decidida, da las órdenes necesarias para que los límites se cumplan correctamente, con respecto a lo que se ha pactado anteriormente. Los niños ya saben qué les toca hacer.
Frases útiles para padres
Ante una situación límite, es normal que los padres podamos perder los nervios y que se nos note. Esta tensión la sienten los niños igualmente, y acaban por ponerse nerviosos ellos también.

Cuando tienen una rabieta, están cansados, enfadados, decepcionados, o sienten alguna emoción negativa o de frustración, es importante que los papás y mamás validen qué les pasa y le den cabida a sus sentimientos. En estos casos, estos son algunos ejemplos de frases que puedes utilizar para redirigir la situación que está a punto de salirse de control:
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“Entiendo cómo te sientes, pero lo que has hecho no está bien.”
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“Hablemos cuando estemos más tranquilos.”
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“Tienes derecho a estar enfadado, pero no puedes romper las reglas.”
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“Si decides no hacerlo, esto es lo que va a pasar.”
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“Estoy aquí para ayudarte, no para pelear ni discutir contigo.”

Por supuesto, todos tenemos derecho a quejarnos, a tener un mal día o perder el control. No obstante, si tomamos por costumbre el hecho de parar, relajarse y tratar de mantener la situación de forma positiva, cada vez será más fácil aplicarlo.
Estos métodos de disciplina positiva en casa no son buenos solo para los peques, también son muy interesantes para los padres. Sobre todo si tú viviste una infancia en la que no supieron ponerte límites adecuadamente, nunca es tarde para aprender sobre crianza respetuosa y disciplina positiva aplicada a tus propios hijos.
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La disciplina no es una mera moda entre los padres. Conseguir que un niño te haga caso al poner límites en la familia es algo que puedes lograr de una forma complicada o tan fácil como tú te propongas. ¡Inténtalo con estos trucos!
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