La práctica de compartir fotos y datos reveladores de los hijos en redes sociales se conoce en la actualidad como sharenting, algo cada vez más común entre familias. Aunque parezca inofensivo, puede exponer a los niños a riesgos como la pérdida de privacidad o el uso indebido de su imagen por parte de otras personas.

Millones de padres y tutores comparten fotos, vídeos y momentos íntimos de sus hijos en redes sociales sin pensar en sus consecuencias. Este gesto que se hace desde la inocencia, pone a disposición de otras personas ajenas a la familia, la imagen de los pequeños que se puede usar de miles de formas diferentes.
¿Qué riesgos tiene el sharenting para los niños en el momento de su publicación y en el futuro? Aunque tú no lo veas, otros ven muchas posibilidades de hacer cosas negativas con esas imágenes.
A través de esta completa guía para padres, vamos a ver qué es el sharenting, cuáles son los riesgos actuales, cómo podrían afectar a tu hijo y qué puedes hacer para evitar problemas. Descubre cómo proteger la identidad digital de un niño de forma segura sin dejar de disfrutar de esos momentos en familia.
¿Qué es el sharenting?
La palabra sharenting viene de la unión de otras dos palabras: share (compartir) y parenting (crianza). Concretamente se refiere a la práctica de publicar contenido sobre los niños en internet por parte de los padres y familiares, sin intención negativa, pero que a veces puede traer consecuencias no tan buenas.
Este término incluye:
- Fotos en redes sociales habituales como Insragram, Facebook o TikTok
- Vídeos del día a día de los niños
- Información personal de los niños: nombre, edad, colegio, ubicación, etcétera.
- Momentos íntimos o emocionales, como por ejemplo la hora del baño o si el peque tiene una rabieta.

Los expertos destacan que hay una gran oleada de información compartida por los padres incluso antes de que los niños nazcan. Por ejemplo, anunciar el embarazo online, compartir ecografías, o incluso compartir el momento de revelación del sexo del bebé, ya está dando información que podría tener consecuencias en el futuro para el pequeño.
¿Por qué los padres practican sharenting?
El hecho de compartir estos momentos del niño no surge desde la mala intención de los padres, sino todo lo contrario. Suele hacerse para compartir momentos especiales y alegres para estar conectados con familiares y amigos, buscando el apoyo, el reconocimiento, o simplemente por costumbre en el uso diario de redes sociales.
Entre los principales motivos por los que la mayoría de mamás y papás publican en redes sociales destacan:
Compartir momentos importantes
Los progenitores quieren enseñar el crecimiento, el desarrollo, el aprendizaje y los cambios por lo que van pasando sus hijos a familiares, amigos, o a su comunidad de internet, especialmente con aquellas personas que no ven a los niños a diario o que están lejos.
Buscar apoyo y comunidad
Hay padres que lo hacen para compartir experiencias por si pueden ayudar a otros padres, para pedir consejos, o incluso para sentirse acompañados en la crianza junto con otros papás que estén pasando por lo mismo o que tengan cierta experiencia.

Orgullo y vínculo emocional
Es muy natural que los padres se sientan emocionados con ciertos hitos de los niños como sus primeros pasos, los logros que va cumpliendo, o cuando celebran el cumpleaños o ciertos aniversarios. ¡A todos nos encanta que nos feliciten!
Normalización de las redes sociales
En esta sociedad se ha vuelto totalmente normal compartir la vida en redes sociales, y parece que si no lo haces, no estás viviendo de verdad. Sin importar a quién le llegue esa información, lo vital es compartirlo para que se note que estás disfrutando o pasando por el momento clave.
Pero precisamente el problema no es compartir desde la inocencia, sino hacerlo sin saber qué tipo de riesgos hay detrás. Esta información, fotos y vídeos a veces llegan a las personas equivocadas, o podrían tener un efecto indeseado más adelante.
¿Por qué es peligroso el sharenting?
El sharenting puede parecer una práctica inofensiva, pero esconde riesgos que muchas familias no ven a simple vista. Compartir la vida de los hijos en internet implica tomar decisiones por ellos que pueden afectarles a largo plazo, especialmente en un entorno digital donde todo se difunde y permanece.
Pérdida de privacidad del menor
Cada publicación reduce el control sobre la información del niño, ya que cualquier imagen o dato puede ser copiado, compartido o guardado por terceros sin permiso. Además, el menor no tiene capacidad para decidir sobre su exposición, lo que implica que su intimidad queda en manos de otros desde muy temprano.

Con el tiempo, esto puede hacer que el niño sienta que no tiene un espacio propio ni control sobre su vida personal. La privacidad, una vez perdida en internet, es muy difícil de recuperar.
Creación de una huella digital permanente
Todo lo que se comparte en internet deja rastro, construyendo una identidad digital que el menor no ha elegido. Esta huella puede acompañarle durante años y condicionarlo en distintos ámbitos de su vida.
A largo plazo, esa información puede influir en cómo otras personas lo perciben, desde su entorno escolar hasta oportunidades profesionales. Incluso contenidos aparentemente inocentes pueden ser malinterpretados fuera de contexto.
Uso indebido de imágenes
Las fotos de menores pueden ser descargadas y utilizadas por desconocidos sin el consentimiento de la familia. Esto puede dar lugar a situaciones como la creación de perfiles falsos o el uso en páginas inapropiadas.
Una vez que una imagen circula por internet, es prácticamente imposible controlar dónde acaba o cómo se utiliza. Esto convierte cada publicación en una posible pérdida de control sobre la propia imagen del menor.
Riesgo de ciberacoso (bullying)
Algunos contenidos que los adultos consideran divertidos pueden resultar humillantes para los niños a medida que crecen. Compartir momentos íntimos o embarazosos puede exponerlos a burlas o críticas.
Con el tiempo, estos contenidos pueden ser utilizados por otros para ridiculizar o acosar al menor, afectando a su bienestar emocional. Lo que hoy es adorable puede convertirse mañana en una fuente de inseguridad.

Exposición de información sensible
Compartir datos como nombres, ubicaciones, rutinas o el uniforme de la escuela del peque puede parecer inofensivo, pero facilita que terceros accedan a información privada. Este es uno de los mayores riesgos de publicar fotos de los hijos, relacionado con la seguridad del menor.
Además, esta exposición puede derivar en problemas como el robo de identidad o la localización del niño por desconocidos. La acumulación de pequeños datos puede revelar más de lo que parece a simple vista.
Impacto en la autoestima del niño
Cuando los niños crecen y descubren que gran parte de su vida ha sido publicada, pueden sentirse incómodos o incluso vulnerables. La falta de control sobre su propia historia puede generar rechazo, siendo una de las consecuencias del sharenting más preocupantes.
Esto puede afectar a la relación con sus padres, provocando pérdida de confianza o conflictos familiares. Respetar su intimidad desde pequeños ayuda a construir una relación más sana.
Entonces, ¿es malo hacer sharenting?
El sharenting no es malo por sí mismo, ya que compartir momentos de la vida familiar puede ser algo natural y positivo si se hace con cuidado. Mostrar de forma puntual y consciente ciertos aspectos del día a día puede ayudar a conectar con otros y crear recuerdos, siempre que se respeten los límites y la privacidad del menor.
La clave está en el equilibrio: pensar antes de publicar, evitar la sobreexposición y proteger la información sensible.

El problema surge cuando se comparte sin filtro o en exceso, ya que entonces los riesgos aumentan y el bienestar del niño puede verse comprometido.
Cómo hacer sharenting de forma segura; Guía completa
Compartir momentos de tus hijos en redes puede hacerse si se toman ciertas precauciones; es lo que consideramos sharenting seguro. No se trata de dejar de compartir, sino de hacerlo con conciencia, pensando siempre en el bienestar presente y futuro del menor.
Estas recomendaciones te ayudarán a reducir riesgos y a cómo proteger a los niños en internet:
Aplica la regla del “futuro”
Antes de publicar cualquier contenido, es importante imaginar cómo podría sentirse tu hijo al verlo dentro de unos años. Esta simple reflexión ayuda a filtrar publicaciones impulsivas o poco adecuadas.
Pensar a largo plazo permite evitar situaciones incómodas o vergonzosas para el menor. Si existe la mínima duda, lo más prudente es no publicar fotos de hijos en Instagram en determinados contextos.
Evita mostrar el rostro o datos identificativos
Optar por imágenes en las que no se vea claramente la cara del niño reduce significativamente los riesgos del sharenting en redes sociales. Fotos de espaldas o planos más generales son alternativas más seguras.
De esta forma, es seguro subir fotos de mi bebé a internet compartiendo momentos sin exponer directamente la identidad del menor; una manera de encontrar equilibrio entre compartir y proteger.
Nunca compartas información sensible
Datos como la dirección, el colegio o las rutinas diarias pueden parecer inofensivos, pero en conjunto ofrecen demasiada información. Esto puede poner en riesgo la seguridad del menor.

Evitar este tipo de detalles ayuda a prevenir problemas como la localización por desconocidos o el uso indebido de información personal. En internet, menos información siempre es más protección. Si no tienes claro cómo proteger la identidad digital de un niño, es mejor abstenerse a subir nada.
Configura bien la privacidad
Revisar la configuración de las redes sociales es fundamental para controlar quién puede ver lo que publicas. Tener una cuenta privada limita el acceso a personas de confianza y evita los riesgos de compartir fotos de bebés en internet para que las vean desconocidos.
Además, es importante revisar periódicamente la lista de seguidores. No basta con configurar la privacidad una vez, hay que mantener ese control con el tiempo.
No publiques contenido íntimo
Existen ciertos momentos que deben quedarse en el ámbito privado, como situaciones vulnerables o personales: fotos desnudo, situaciones médicas, etcétera. Compartir este tipo de contenido puede afectar a la dignidad del menor.
Proteger estos espacios ayuda a preservar su intimidad y bienestar emocional. No todo lo que ocurre en la vida familiar debe hacerse público.
Reduce la frecuencia
No es necesario documentar cada momento del crecimiento de un niño en redes sociales. Publicar menos contenido disminuye la exposición y los posibles riesgos.
Elegir con cuidado qué compartir aporta mayor control y protección. A veces, menos publicaciones significan más seguridad para el menor.
Pide consentimiento (cuando sea posible)
A medida que los niños crecen, es importante incluirlos en la decisión de compartir su imagen. Preguntarles fomenta el respeto por su privacidad y autonomía.

Escuchar y respetar su opinión fortalece la confianza familiar. Además, les enseña desde pequeños la importancia de cuidar su propia identidad digital y de evitar exponerse a ciertos riesgos.
Alternativas seguras al sharenting
Si quieres compartir momentos de tu hijo sin exponerlos públicamente, existen opciones más privadas y controladas. La clave está en limitar el acceso solo a personas de confianza y evitar plataformas abiertas.
- Álbumes privados (Google Photos, iCloud): permiten compartir fotos solo con familiares seleccionados
- Grupos familiares en WhatsApp: comunicación cerrada y más controlada
- Plataformas cerradas: espacios digitales con acceso restringido
Así mantienes el control del contenido y reduces el riesgo de difusión no deseada.
Tendencia actual: menos sharenting
Cada vez más padres están optando por una exposición digital más limitada y consciente. Esta tendencia busca proteger la identidad y el bienestar de los menores a largo plazo.
- Evitan mostrar la cara de sus hijos para un mayor anonimato
- No publican contenido personal para que haya menos huella digital
- Reducen su presencia digital con una menor exposición
Esto responde a una mayor conciencia sobre:
- Privacidad; proteger la intimidad desde pequeños
- Seguridad; evitar riesgos en internet
- Derechos del menor; respetar su identidad y futuro digital

En definitiva, proteger la privacidad y seguridad de los hijos en internet no significa dejar de compartir, sino hacerlo con responsabilidad y conciencia. Cada publicación cuenta, y pensar en el bienestar presente y futuro del menor es la mejor manera de disfrutar del sharenting sin riesgos.
Preguntas frecuentes sobre el sharenting
¿Qué es el sharenting en redes sociales?
Es la práctica de compartir contenido de los hijos en internet por parte de los padres.
¿El sharenting es peligroso?
Puede serlo si se comparte información sensible o se expone demasiado al menor.
¿Se puede hacer sharenting de forma segura?
Sí, si limitas la audiencia, evitas dar datos personales del menor y además publicas con moderación.
¿Qué tipo de fotos infantiles no debo subir a Internet?
El contenido del menor que se debe evitar, sin importar la edad, son fotos desnudo, situaciones íntimas, contenido que pueda resultar vergonzoso o imágenes con datos personales.
¿Cómo afecta el sharenting a los niños?
El sharenting puede afectar negativamente a la privacidad del niño, a su autoestima o la identidad digital futura cuando sea adolescente o adulto.
¿Qué dicen los expertos sobre el sharenting?
Los expertos recomiendan evitar o reducir la exposición de los niños, proteger su privacidad y tomar consciencia del impacto a largo plazo por la huella digital que queda siempre presente.
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Como ya hemos visto, el sharenting no es bueno ni malo en sí mismo, pero exige responsabilidad y conciencia en cada publicación. Antes de compartir, recuerda que tus hijos no pueden decidir aún, que internet no olvida y que su huella digital comienza con lo que tú eliges mostrar.
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Hay que conocer todos los riesgos de exponer a los peques! Que el mundo está muy mal!